Cuentame una historia

Aquí todo son historias, algunas reales, pero casi todas imaginarias porque la realidad resulta demasiado increíble.

viernes, 18 de agosto de 2017

"Érase una vez en América" Sergio Leone


Así empiezan los cuentos que se cuentan en inglés: "Once upon a time...". Así empieza esta historia... pero dejadme que antes de empezar con la historia, empiece por dejar una música. Dadle a reproducir y disfrutad mientras leéis mi entrada. La calidad no es muy buena, lo siento.
Once upon a time...




Sergio Leone fue quien le dio al western su último periodo de gloria; fue el inventor del spaghetti western. Fue, además, quien dio a conocer en sus películas a dos de los personajes que serían después imprescindibles en la historia del cine: Ennio Morricone, como compositor de sus músicas, y Clint Eastwood, como protagonista de su Trilogía del dólar "Por un puñado de dólares", "La muerte tenía un precio" y "El bueno, el feo y el malo". No son películas que me entusiasmen. Es un género, el western en general y el spagehtti western en particular, que no me seduce. Sergio Leone sería para mí un director sin importancia si no hubiera sido porque en 1984 tuvo un maravilloso acierto. "Érase una vez en América" fue su última película y, como tal, constituye un maravilloso canto de cisne. Debido a su larga duración (más de tres horas y media) se estrenó en los cines en dos partes.
A mí me llegó primero la música de manera un poco tardía, en 1990. Un amigo (hoy es mi marido) me regaló una de aquellas cintas de cassette que tenía, grabada por él mismo, por una cara la música de Vangelis para "Blade Runner" y por la otra, la de Ennio Morricone para "Érase una vez en América". Ambas bandas sonoras me enamoraron, pero como la ciencia ficción no me atrae demasiado (y entonces aún me atraía menos), la que quise ver rápidamente fue la segunda. Si la música me gustó, la película me entusiasmó. 
La había visto ya unas cuatro veces cuando, hace unos días, me enteré de que había una versión extendida que ampliaba en unos veinte minutos la original que yo conocía, dejando la duración total en unas cuatro horas y diez minutos. Me hice con ella y la he visto en dos noches consecutivas. 


Ambientación del barrio judío en Brooklyn

Se trata de una película con un guión magnífico, una fotografía genial, una ambientación conseguidísima, una interpretación de lujo y una historia de amistad, delincuencia, desamor, violencia, traición, búsqueda, ambición, lealtad, culpa... Cine en estado puro.
No nos engañemos, los protagonistas son delincuentes en la infancia y asesinos en la edad adulta: "Es cierto que he matado, señor Bailey. A veces para defenderme y a veces por dinero" manifiesta Noodles (Robert de Niro) casi al final de la película. Son gente despreciable que algunas películas han sabido poner a la altura de los héroes y dotar de la grandeza de los mitos. Nosotros los amamos y empatizamos con ellos, pero no debemos olvidar que trasladados a la vida real desearíamos encerrarlos y tirar la llave. Hecha esta aclaración, seguiré con la película, sus héroes y sus mitos, a los que no puedo por menos que adorar.
Cuando empieza la película, la historia está a la mitad. Noodles huye de alguien que lo quiere muerto. Sus tres amigos de toda la vida acaban de ser abatidos por la policía y él se las arregla para desaparecer. Volverá treinta y cinco años después atraído por ciertos hechos que le hacen pensar que ha sido encontrado y que, de alguna manera, ha llegado la hora de liquidar varios asuntos pendientes. "¿Qué has hecho todos estos años?" le pregunta su amigo Moe, cuando vuelve. "Acostarme pronto" responde.

Cockeye, Patsy, Max y Noodles en 1920

Arrastrados por los recuerdos del pasado de Noodles, a su vuelta, nos veremos llevados al Nueva York de 1920, en el barrio judío de Brooklyn, donde cuatro amigos, David Aaronson (Noodles), Patrick Goldberg (Patsy), Philip Stein (Cockeye) y Dominic coquetean con la delincuencia y hacen encargos menores para Bugsy, un gangster de gama media (por no decir de medio pelo) del barrio. La llegada de Maximilian Bercowicz (Max) con su ambición y su deseo de triunfar sin deberle nada a nadie cambiará la situación y cambiará, sobre todo, el mundo de Noodles. 
En esta época se empieza a despertar el amor de Noodles por Deborah, la hermana del gordo Moe, una niña angelical que baila al ritmo de "Amapola" en el almacén de la tienda de su padre mientras el chico la espía desde un agujero en la pared de los retretes. Una preciosa Jennifer Connelly de catorce años que nos enamora de inmediato. Pero la influencia de Max es superior al amor que le inspira Deborah, y Noodles no será capaz de convertirse en el chico que ella podría amar. "Venga corre. Te llama tu mamá", le dice Deborah cuando Max interrumpe su tierna escena de amor adolescente. "Vete Noodles. Te llama tu mamá", le volverá a decir quince años después.

Jennifer Connelly (Deborah adolescente)

Bajo la influencia de Max, gracias a su arrojo y determinación, los amigos empezarán a dar golpes más serios y a ganar más dinero, harán un pacto para toda la vida... y terminarán enfrentados con Bugsy, y con uno de los cinco amigos muerto ("Noodles, me resbalé" dice en el momento de morir).
Después de este suceso traumático, la película da un salto hasta principios de los años treinta. Los amigos regentan varios negocios tapadera, pero en realidad se dedican a enriquecerse, como tantos otros, vendiendo alcohol en plena Ley Seca, con la prostitución y con el asesinato por encargo. Por fin son importantes, ganan mucho dinero y pueden llegar a influir en la política. 
Deborah empieza a triunfar como actriz y bailarina y sigue despertando en Noodles el más tierno amor, aunque su relación esté sometida a los frenos de la sensatez por parte de ella y a la incapacidad de sustraerse al magnetismo de su vida fácil y excitante y a la llamada de Max, por parte de él.

Elizabeth McGobern (Deborah adulta)

Un mundo de maravillosas oportunidades se abre ante los cuatro amigos, pero el fin de la Ley Seca y la sempiterna ambición de Max terminará con él mismo, Patsy y Cockeye en sacos para el forense y con Noodles viviendo lejos y bajo una identidad falsa.
 
Cockeye, Patsy, Max y Noodles en los años 30

Del pasado al futuro y del futuro al presente, iremos saltando de una época a otra al conjuro de la memoria de Noodles que, treinta y cinco años después de perder a sus amigos, es convocado a Nueva York, desde donde quiera que estuviese. Ha recibido una carta que supone una nueva pista y vuelve para tirar del hilo. La clave la tiene el Secretario de Comercio Bailey quien le encargará un trabajo con el que quiere saldar viejas deudas y limpiar su conciencia, pero Noodles, tal vez en el mejor acto de venganza, aunque ni él mismo lo considere así, se niega a aceptar el trabajo y le deja solo e inerme ante su conciencia y ante otras deudas más acuciantes. 
"- Mucha gente nos ofrecía trabajos. Socios, rivales, amantes. Unos trabajos los aceptábamos y otros no. El suyo no lo habríamos aceptado señor Bailey.
- ¿Es esta tu forma de vengarte?
- No. Es mi forma de ver las cosas."
Una historia compleja, en la que la traición esconde lealtad y amor, la lealtad, a veces, se convierte en traición y los amores son irreconciliables con la situación, pero eternos, tal vez por imposibles.

Robert de Niro en sus interpretaciones de Noodles joven y maduro

Maravillosa interpretación de Robert de Niro, como siempre, dando vida a Noodles joven y a Noodles ya mayor. Maravillosas las elecciones de los niños que interpretan a los personajes adolescentes. 
La versión extendida introduce algunas escenas de baja calidad técnica y subtituladas en castellano (yo he visto la versión doblada). Son prescindibles, pero aportan algún matiz interesante.
Tal vez parezca que cuento mucho de la trama, pero no es cierto. La magia sigue intacta; la intriga, la esencia, el suspense quedan totalmente preservados para que cualquiera que se atreva, se enfrente a las cuatro horas, algo menos en la versión tradicional, que dura esta historia. Prometo CINE con mayúsculas, sin paliativos, sin falsos artificios ni vanas pretensiones: cine en estado puro.





miércoles, 16 de agosto de 2017

Haciendo recuento a mitad de año


Hace unos días apareció en el blog de Ana M, "Devoradora de letras", una de esas entradas llamadas tag, de las que ya he hablado aquí recientemente. Aunque me resisto a utilizar este tipo de palabras, más que nada por no captar muy bien su concepto, la iniciativa me pareció interesante y voy a seguirla yo también.
Se trata de hacer una balance, ya mediado el año, y responder a una serie de preguntas acerca de los libros leídos durante los últimos meses, los que componen el año 2017.
Vamos con las preguntas:

1- Mejor libro que has leído este año.
Me resulta muy difícil decir un solo libro porque está siendo un año de muy buenas lecturas. Diré dos. El primero es "Nada se opone a la noche", todo un descubrimiento de la obra y de su autora, Delphine de Vigan. He leído otras dos novelas suyas y no me han decepcionado en absoluto.
En segundo lugar (pero solo porque hay que citarlas en algún orden), otro descubrimiento ha sido Tom Spanbauer del que he leído "Yo te quise más" que me dejó entusiasmada.



2- Mejor continuación de saga/trilogía.
Yo prefiero llamarlas series y dejar lo de saga para su significado original, sobre todo después de que un autor me echara un bonito rapapolvo en el comentario que me dejó en una reseña que hice de una de sus novelas. ¡Y eso que yo no había empleado la palabra saga ni una sola vez!
He leído muchas continuaciones de series en lo que va de año, pero la continuación que más me ha gustado (en realidad, la trilogía que más me ha gustado) ha sido "Chourmo" la segunda parte de la Trilogía de Marsella de Jean-Claude Izzo. Lei también la tercera, "Solea" y es una trilogía negra que recomiendo a cualquiera porque es muy, muy buena. La primera se titula "Total Khéops".



3- Libro que salió este año y mueres por leer.
Tengo muchas ganas de coger "La cáscara de nuez" de Ian McEwan. Lo tengo en espera y varias veces he querido empezarlo, pero se me han cruzado lecturas conjuntas, compromisos de reseñas, etc y ha ido quedando postergado, pero del año no pasa.

4- Libro más esperado del próximo semestre.
Pues sé que Javier Marías publica nueva novela, "Berta Isla", y me apetece mucho. También Pérez Reverte traerá la segunda entrega de la serie  de Lorenzo Falcó, "Eva". Pero sobre todo me apetece lo que se espera de Paul Auster, "4321", que hace como siete años que no publica nada. Y hay alguno más que no recuerdo.



5- Libro que más te decepcionó.
Decepción ha habido poca este año, pues ya digo que está resultando muy bueno en cuanto a lecturas. Hay uno que venía precedido de muy buenos comentarios y mucho entusiasmo que me ha parecido bastante mediocre y poco original: "El silencio de la ciudad blanca", de Eva García Sáenz de Urturi. Se trata del primero de una serie, de la que, desde luego, no leeré más.

6- Libro que más te sorprendió.
Pues ya está dicho entre los mejores del año: "Nada se opone a la noche". Venía recomendado por gente de la que me fío mucho y, aun así, me sorprendió su excelente calidad. Lo digo porque lo normal es que te lo recomienden tanto que luego te decepciona. Pues este fue todo lo contrario.

7- Nuevo crush literario.
He tenido que buscar en el diccionario qué se entiende por eso de crush (me imaginaba que no sería aplastar) y no sé si lo he entendido bien. Deduzco que es algo así como un flechazo, un enamoramiento repentino. Pues bien, me he enamorado de las literaturas de Delphine de Vigan y de Ton Spanbauer. Y si la pregunta se refiere a un personaje, de Anne Capestan la protagonista de la serie de la escritora Sophie Hénaff, una policía de gatillo fácil, condenada a dirigir una brigada de policías desechables en París. Divertida y muy buena.

8- Nuevo personaje favorito.
Sin duda, Sebastian Bergman. No es para enamorarse de él porque es bastante indeseable, pero como personaje literario es fantástico. Pertenece a la serie de novela policíaca creada por Michael Hjorth & Hans Rosenfeldt, dos escritores suecos que escriben juntos. Solo he leído el primero de la serie, pero me ha gustado mucho y sobre todo me ha gustado el personaje por atípico.



9- Libro que más ta haya hecho sufrir.
"En Gran Central Station me senté y lloré". Es la historia de un amor entregado y decepcionado, contada con un desgarro terrible y, además, es verídica. De hecho, para entender de qué va la novela hay que saber un poco de la biografía de la autora, Elizabeth Smart, porque si no, te cuesta saber lo que estás leyendo.

10- Libro que te dejó feliz.
"La ciudad y los perros" de Vargas Llosa. Hacía muchos años que había intentado leerla y se me había hecho pesadísima, pero como he leído todas las demás novelas del autor y me encanta, tenía esa espinita clavada. Por fin me la he sacado, he disfrutado el libro y me he sentido feliz.
Eso por lo que se refiere a una situación personal. Un libro que me haya dejado feliz por su argumento es "Paradero desconocido" porque, aunque es una historia terrible, al final hay algo que me encanta y es un acto de justicia poética que viene a poner las cosas en su sitio. Al menos, dentro de lo escasamente posible.

11- Mejor adaptación cinematográfica.
Pues así como apunto todos los libros que leo, no sucede lo mismo con las películas por lo que me cuesta mucho saber qué he visto este año y qué puede ser adaptación de novela. He visto "La chica danesa" que me gustó muchísimo y que es adaptación de una novela de David Ebershoff, pero como no la he leído, no puedo opinar acerca de la calidad de la adaptación. También he leído y visto a continuación este año, aunque son ya de hace bastante, "Las vírgenes suicidas", novela de Jeffrey Eugenides y película de Sofia Coppola. Esa sí es una muy buena adaptación, muy valiente y de mucho mérito pues es una historia muy fuerte y la directora tenía apenas veintiocho años. A pesar de su juventud, creo que captó perfectamente la dureza y el sentido de la novela.



12- Reseña o entrada favorita.
He leído reseñas buenísimas, pero no recuerdo ahora todas y no querría pecar de injusta por citar unas y olvidar otras. Hecha esta advertencia citaré la reseña de Juan Carlos Galán sobre el libro de Lorenzo Silva "Recordarán tu nombre", un libro sobre el general Aranguren, un guardia civil que permaneció fiel a la República y cuyo nombre han olvidado unos y otros. Los de derechas, por no haberse puesto de su parte y los de izquierdas, por pertenecer a la Guardia Civil. Una injusticia histórica que el autor pretende compensar con este libro. Juan Carlos, profesor de literatura jubilado, hace un análisis muy completo de la obra y del personaje. Como es habitual en él por otra parte.

13- Libro que quieres leer antes de que termine el año.
Uff, muchos. Las novedades que vienen, un montón de mi lista de pendientes... Por mencionar uno, diré "Cumbres borrascosas". Me había hecho el propósito de leer este año toda la bibliografía de las Brontë, pero se me han cruzado otros proyectos y no hay tiempo para todo. Espero que, poco a poco, si no es este año, el próximo, pueda cumplir también este reto que me he impuesto a mí misma. 

Y hasta aquí, las preguntas de esta iniciativa. Al igual que hace Ana en su entrada, os invito a todos los que queráis a hacer este cuestionario y permitirnos saber como va vuestro año lector a poco de pasar su meridiano.


domingo, 13 de agosto de 2017

"La caída de Madrid" Rafael Chirbes

Con dos meses de retraso llega al blog "La caída de Madrid" que en mi reto sobre Chirbes estaba programada para junio. No me importa. Los plazos eran aproximados, la prisa no tiene sentido cuando se disfruta y yo a Chirbes lo quiero con calma, degustándolo con pereza, diseccionándolo con placer.
En "La caída de Madrid", continúa avanzando la historia de España en la obra del autor. Si en "La larga marcha" nos despedimos a principios de los setenta, ahora nos recibe en un Madrid frío y lluvioso de finales de noviembre, pero no de un noviembre cualquiera ni en un día cualquiera. Estamos a diecinueve y es 1975. Franco agoniza en su habitación de la Paz y no se sabe si está vivo, muerto o medio muerto-medio vivo. Según como se quisiera interpretar el parte "del equipo médico habitual" que informaba de que "Su Excelencia el jefe del Estado, el Generalísimo Franco, seguía presentando signos de vida".
En este día que precede a un día histórico, nada fuera de lo normal sucede, al menos, nada digno de pasar a la historia (salvo los partes del "equipo médico habitual"). José Ricart cumple setenta y cinco años. José Ricart, empresario del mueble, amigo de comisarios y políticos, cumple los mismos años que el siglo y su  hijo Tomás y su nuera Olga le preparan una fiesta para esa noche a la que asistirán unos poco amigos y familiares. Tal vez por eso, José se ha despertado de mal humor a las seis de la mañana. No tiene ganas de fiestas; no ve motivos de celebración. Ante la muerte de Franco siente el temor de lo que ha de venir, y el temor se enreda con el alivio de no tener ya tiempo de presenciarlo. Ante la cercanía del final, vuelve la mirada hacia el pasado y le guiña un ojo a Machado al recordar "los días azules y el sol de su infancia en Valencia". Y es que, mientras Amelia, su mujer, vive un tiempo inconsciente y sin límites precisos, aquejada de una enfermedad que no se nombra, pero que perpetúa a la vez que corroe el pasado y anestesia el presente, él solo tiene el limitado tiempo del futuro y la consciencia del dulce y melancólico pasado. 
José ha vivido bien. Hizo la guerra del lado de los ganadores y supo rodearse de buenos amigos bien situados. Sus negocios han ido evolucionando sin parar, han aumentado  y se han diversificado: Ricartmoble, Exporicart, Servicios Ricart (este último supone la exclusiva en toda España de la contratación de presos que redimen con el trabajo parte de la condena). Sí, sus negocios han sido rentables al amparo de unas relaciones que le han posibilitado contratos suculentos, dentro y fuera de España. Por eso le hubiera gustado que Franco le sobreviviera, porque "«creía que todo iba a ser seguro, para siempre marcado por un orden, y descubro a mi edad que, de repente, cambian las circunstancias y la vida te echa a la orilla aun antes de haberte hecho cruzar las contingencias de la enfermedad y la frontera de la muerte»".
Portada de la edición
alemana de
"La caída de Madrid"
Si en "La larga marcha" se trata un tiempo dilatado, que comienza en la posguerra y llega hasta los primeros setenta, en "La caída de Madrid", todo sucede en un día; con miradas al pasado, sí, pero miradas que viajan desde ese diecinueve de noviembre de 1975. Si en la primera los personajes son dispares en origen geográfico y social, sin relación entre ellos en un principio, en la segunda todos orbitan alrededor de la familia Ricart: familiares, amigos, criados, profesores... todos son como planetas amarrados ineludiblemente por la atracción gravitatoria que sobre ellos ejerce José Ricart. Unos lo quieren, otros lo soportan, algunos lo desprecian, pero ninguno puede sustraerse al hecho de su relación con él.
Por lo demás, también esta novela es coral, con un montón de personajes distintos cuyas vidas pasadas, situación en este día concreto y aspiraciones para el futuro, vamos descubriendo a lo largo de los veinte capítulos de los que consta la novela, diez agrupados en la mañana y otros deiz en la tarde. Personajes que se encuentran a ambos lados de la línea que separa las ideologías, el origen social, las motivaciones, los anhelos. Personajes que se preparan, unos con ilusión y otros con temor, pero todos con ansiedad, para el futuro que la inminente muerte del dictador abre ante ellos como un abanico; aunque los aires que mueva ese abanico no sean igual de refrescantes para todos ellos y algunos sientan, más bien, que son aires asfixiantes. 
Algunas vidas se verán truncadas en este mismo día en que creían que el futuro se extendía ante ellas brillante y esperanzado. Otras se enfrentarán a lo que temen que será una traición, a lo que ya empezó a ser traición hace poco más de un año, cuando el empezar a posicionarse en el lugar que se prevé como más favorable ante lo que se avecina se hace una necesidad para los que siempre juegan a estar bien situados, sople el viento de donde sople.
Y así, los personajes gestionan sus recuerdos y esperanzas, su pasado y su futuro como pueden o saben. Amelia, se enfanga en un pasado del que no puede salir, un pasado feliz que no recuerda sino que está inmersa en él, porque para ella el presente ha claudicado ante el pasado, el futuro es un concepto que no existe y sigue viviendo en "su casa, la casa de sus padres, su padre cantando en el baño, romanzas, arias, o sole mio, una furtiva lacrima, cantaba su padre en casa, Ramón, no des voces que despiertas a la niña, en su casa, que ella conocía bien, y por eso, porque la conocía bien, sabía que al fondo del pasillo oscuro tenía que haber luz, porque el pasillo con el zócalo verde terminaba en el patio". Quini, su nieto pequeño, cifra sus esperanzas en el futuro porque en el presente todo es un marasmo de confusión, de contradicciones que no se explica muy bien y que no entiende. ¿Por qué los obreros de los negocios familiares, a los que quiere hacer dueños de su destino como buen revolucionario, quieren más a su hermano Josemari que es falangista de nuevo cuño? ¿Por qué Josemari es capaz de contemporizar con esa clase a la que siente lejana, ajena e inferior, mejor que él mismo? Y es que Quini, a pesar de sus veleidades de justicia, igualdad y revolución, a pesar de toda su teoría marxista, tiene que admitir y enfrentarse al hecho de que "a él no le gustaban aquellos tipos sebosos o nervudos de ojos huidizos que le hablaban de usted y se reían a carcajadas con los chistes de Josemari, por más que ésa era la clase que él quería que lo salvara de su clase". Sí, su presente es muy confuso, tanto que él no sabe qué es o qué quiere ser. Ni siquiera se identifica con su propio nombre, Joaquín, puesto a imagen de su padrino, un tal Joaquín Ort, socio y amigo del abuelo en el pasado, y luego desaparecido de la familia, no se sabe muy bien por qué.
Y así, entre el miembro, si no más mayor de la familia sí más lejano y deteriorado, y el miembro más joven, ambos exiliados del presente, se mueven todos los demás, de los que no voy a decir nada para dejar a quien quiera acercarse a la novela que los descubra y para no alargar esto más de la cuenta.
Y España, un personaje más, constante en la obra de Chirbes, que avanza inexorable en su historia y seguirá avanzando a lo largo de las novelas que seguirán a esta.
Portada del anuario de la
Fundación Rafael Chirbes
Y ese título enigmático que me hizo creer durante mucho tiempo que la novela trataba del final de la Guerra Civil con la caída de Madrid, pero que no, que se nos viene treinta y cinco años al futuro y no tiene nada que ver con esa caída. Y leo en el fantástico documento que Manolo Micó, de la Fundación Rafael Chirbes, me dejó en su comentario a mi entrada sobre "En la lucha final" y que se titula "Universo Chirbes", que el título "alude a la caída de una célula revolucionaria", pero no me acaba de convencer porque ese pasaje no tiene en el conjunto de la novela entidad suficiente para darle título, aunque bien podría estar yo equivocada y haberle dado al pasaje menos importancia de la que en realidad tiene, y Rafael Chirbes ya no está para sacarnos de dudas porque en tres días, el quince, se cumplirán dos años de su muerte temprana y lamentable. Así es que me quedaré con las ganas de confirmar la teoría del anuario u otra cualquiera. 
Pero leo más cosas en el anuario y esas sí me convencen: leo que Chirbes escarba en el pasado para poder entender el presente. "Chirbes rastrea el pasado porque solo reconociendo la barbarie uno puede volver a levantarse". Y añado yo que escarba en el pasado para, además, poder entender el pasado y entender el por qué de esa barbarie. 
No sé si llegaría a entender la barbarie, pero lo que es seguro es que nunca pudo reconciliarse con ella.
Rafael Chirbes. Ilustración de Luis Longedo
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